Los planes familiares: la verdadera democracia.

Paseo con papáSe acerca el fin de semana, un papá, uno cualquiera sea novato o con 18 o más años de experiencia, sabe que lo que se viene no va ser fácil. Empieza su proceso, empieza a escurrir ideas, a sudar frío, a ver más allá de lo evidente.

Comienza la búsqueda de salidas, de acciones. No tengo, no tenemos ni idea. Es hora de montar un “plan familiar” y, ¿qué vamos hacer?

Nuestra creatividad está, como dicen varias de nuestras esposas y madres, limitada al alcance de la billetera y ella misma al cupo de las tarjetas… es un punto a considerar, el primero.

Somos una familia grande, mas de un hijo hoy por hoy lo es y tenemos una diferencia generacional importante, en tiempos de la Internet tres años de diferencia son un abismo. Ay papá, estás en un verdadero lío.

En mis tiempos, les hablo de hace poco mas de 20 años, papá decidía el destino desde la noche anterior e incluso desde principio del mes, si, el sabía exactamente qué íbamos hacer uno y cada uno de los fines de semana: el club, el estadio, la finca, la ida a pescar y la pizza por la noches. Era toda una democracia.

Y, lo mejor, nos daba gusto a todos…es que en Cali es fácil. Paseo a río, piscina, partido de fútbol y una salida a la vía al mar o una a Dapa y estábamos listos. Eso si, única exigencia de un pueblo sediento de acción: el menú tenía que ser especial. La respuesta: pollo asado, si señor. Gracias a Dios la pelea por la pechuga la gane una y todas las veces.

Hoy, 20 años y mas, la cosa es a otro cantar. Los niños, y está muy bien, tienen mas poder de decisión y los padres, como siempre, mucha mas obligación a responder. Hay presión externa, un mal plan de papá y tiene eco en las redes sociales, no solo en la memoria de los cómicos traumados que, posterior a la experiencia, aprenden a vivir de ella. (soy generación de la guayaba, por cierto).

Los planes familiares de hoy en día pasan por un proceso de construcción mucho mas elaborados. No se trata de las decisiones de papá buscando darle algo de bienestar a mamá y ya, no, esto es diferente.

Lo primero, revisar las actividades anteriores. La modernidad nos lleva al punto de no regreso: es prohibido volver tradición un plan, no hay que cambiar. Que la tradición sea salir, nunca repetir plan.

Explorar nuevos lugares, nuevas rutas, nuevos restaurantes. Visitar saliendo de la rutina, no vale ir siempre donde la misma tía o la abuela, no, hay que sacarla con nosotros. Instagram no aguanta fotos de lo mismo siempre, dicen los hijos mayores (que no pasan de 13 años).

Tras el estricto inventario de lo que hemos hecho con la respectiva calificación y rating vamos descartando los planes.

Segundo ítem, lo urbano supera a lo natural. La ropa no soporta estar lejos del cemento, los dispositivos móviles necesitan su energía para vivir y su red para justificarse. El clima es importante, no se pueden dañar los cortes y peinados. Ojo, decidir un plan rural requiere un consenso mayor y que, en plenaria familiar, se resuelva el tema de las renuncias tecnológicas.

Tercero, es simple, sin consideraciones presupuestales, tiempo, espacio o niveles de cansancio. Reunir a la familia y preguntarles… ¿qué quieren hacer?

Si, muere un poco el factor sorpresa pero, en este punto hay que aceptar que todo lo que nos enseñó papá, sus rutas, lugares y actividades ya fueron cubiertas. Algunas bienvenidas, otras no pasarán de ser una jocosa anécdota.

¿A dónde quieren ir? ¿Qué quieren hacer? Variadas respuestas basadas en gustos, caprichos, influencias sociales, moda, tendencias o, en el mejor de los casos, por darle gusto a mamá.

Terminas visitando un restaurante nuevo en el concepto del “neo-ruralismo” que son espacios campestres cerca al centro de las ciudades en donde el acariciar un animal de granja te hace sentir que estas en el campo así huela a pino (de frasco) y no a boñiga, como debe ser.

No hay el pic-nic, no, porque necesitamos un baño, energía eléctrica o estar cerca a un punto de conexión.

¿Para qué ir a un museo? Tenemos wikipedia. Ok, cancelado el museo, era una idea.

Es el poder de la masa, es el poder de los gritos y la lagrima, es el poder de las hormonas, de la presión social, es el poder del 2 son mas que 1. Es el no poder quedarse en casa.

¿Ven cómo es democrático el asunto?

 

Imagen: cassetteblog.com

 

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