Oh, l’Amour…

amor-de-verano-atardecer-mar

Oh, l’Amour… el amor, ese sentimiento tan caprichoso y siempre emotivo que ha llevado a los hombres (y mujeres) a enmarcar grandes locuras en su fundamento y nombrar, a veces con nombre y apellidos en una registraduría, muchas de sus acciones.

Oh, l’amour, las mariposas en el estómago, la mirada perdida, la sonrisa sin razón aparente y la piel que extraña la piel… el amor, ese que llega sin ser invitado pero que se va sin avisar, porque así es, a veces ingrato, otras maravilloso.

La playa, la soledad. El sol, la arena, el mar… unos ojos que te ven a lo lejos pero que se acercan con decisión. Un “hola” tan casual como una llovizna de esa que “pega y se va”.

Nos conocemos muy poco, y es que tampoco hay tiempo para mas, sabemos nuestro origen, nuestro acento nos delató. No vivimos en la misma ciudad pero convertimos esta playa, esta discoteca y este bar en nuestros dominios temporales.

Salgo en el vuelo de las 11 PM el lunes, dijiste, yo, por mi parte, lo hago el martes a las 4 PM… no te has ido y ya te extraño mi amor de verano.

El tiempo hace que muchas cosas se olviden, muchas que incluso nunca debieron abandonar la memoria, pero lo hacen.

Los amores de verano duran lo que la intención así marque, lo que las ganas te permitan y hasta donde te de la voluntad. Hace 10 años, quizá un par menos, prolongar un amor de verano dependía de cartas, envíos y teléfono, mucho teléfono. Una o dos visitas esporádicas al año y esa sensación de saber, y sentir, que si no es en “nuestros dominios” no es igual.

Sé de “amores de verano” eternos, no porque sean una historia shakespereana, sino porque uno de los implicados desconoce que está en una relación. Esos amores platónicos de quienes, año a año, verano tras verano, no despegan su mirada y atenciones de la vecina de cabaña o del vecino de parasol. No saben quienes son, pero esa semana que comparten lo es todo.

Bueno, eso de “no saben quiénes son” es un decir, pues hoy en día las citas a ciegas se acabaron. Una buena googleada y tenés el perfil de tu amad@ en la palma de la mano: fotos, historias, trabajo, estudio, videos, gustos, aficiones e incluso situación sentimental. Se van diluyendo las fantasías en una cyberealidad.

Nunca te hablé, es verdad, pero es curioso como por Twitter interactuamos como si no hubiese un mañana. Espero que seas, algún día, mi amor de verano o que, por esas cosas de la vida, me saques de este prolongado, en exceso, en el que vivo.

Sin embargo, algunos si se concretan en la realidad. “Hombre con hombre, mujer con mujer en el mismo modo y en sentido contrario” por cinco días, cuatro noches, Dios mediante, todo incluido.

Solo se requiere romper el hielo, dejarse ver, generar atención. Captar el interés, promover el deseo hasta llegar a la conversión..

Saludos y del nombre y apellido a la descripción de la cuidad de origen, “¿no has ido?, ¡tenés que ir!”

Contemos nuestros gustos y aficiones. “tenemos tanto, pero tanto en común”.

¿Bailamos? “oye, nos entendemos como si lo hubiéramos hecho siempre, ¿no te parece mágico?”

Los minutos abandonan el reloj y las noches se van acabando como nuestra estadía en el hotel. Hay una pregunta mas… “¿tenés una relación?”

Y la respuesta, tristemente, a veces es lo de menos… porque al final será el “de –más”.

Hablar, caminar, compartir un trago, Dejar por un instante la familia atrás, estamos juntos, aprovechemos el tiempo, vivamos en momento…. “el presente es un regalo” entonces que no quede ni el moño.

No nos guardemos nada… espera, no hagamos promesas que no podemos (o vayamos a cumplir) ; “lo que pasa en Tolú, se queda en Tolú”.

Pronto dejaremos de vernos, pero no olvidarnos. ¿me escribirás?

Conozco, incluyéndome, pocos casos exitosos de grandes amores que hayan tenido su génesis en uno de verano… pocos en verdad, es triste, pero a la vez justificado….es que eso “de lejos”, es para felicidad múltiple, como múltiples los participantes.

¿De lejos? Eso casi ni existe ya.

Hoy la tecnología nos permite estar mucho mas cerca y de forma constante, sentirse y casi tocarse, estar presente, permanecer. Es más fácil alcanzar lealtad.

De las cartas al email; del email al Facebook; del Facebook al Twitter; del Twitter al Skype, de ahí al WhatsApp y, para algunos, incluso el Facetime… ya no te extraño tanto, te veo a diario, te escucho a diario, te leo a diario… pero, vení, ¿quién es ese que se ríe detrás de vos?

*Originalmente publicado en Netbangers.com

*Foto 1001consejos.com

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s