¿Una relación de pareja?

Relación de pareja

Son situaciones comunes, mas de lo que uno cree e incluso, de esas de las que muchos seguramente dirán “Ay tan raro, a mi nunca me paso” mientras, por dentro, muy dentro concluirán “este infeliz tiene razón”.

Hablar de relaciones es tan simple que cualquiera se atreve, cualquiera es un “experto” en juntar personas, en separarlas. En atender una tusa o en mediar en un conflicto. Cualquiera puede, obvio, los resultados y la duración de los mismos dependen de la educación y la formación cultural que sostenga dicho trabajo.

No soy experto en nada. Partamos de eso. Ser experto me obliga a probar con hechos aquello que mis palabras ofrecen, por eso no ofrezco promesas, doy recuerdos. Igual, no soy experto, insisto, en nada.

Tengo, eso si, y mucha, experiencia en relaciones personales, sentimentales y no tanto en las sexuales. ¿O es al revés? Bueno, qué mas da.

Experiencia en recibir el pliego de condiciones de a quien quieres a tu lado. A veces son sospechosamente pocas, otras veces son tantas que empezar una relación es imposible.

Piden lo básico: honestidad, respeto, generosidad, caballerosidad, aseo, alegría, tranquilidad y libertad. Si, lo básico, si uno no puede brindar eso, amigo, no podes con una pareja. Punto.

Después viene lo complicado, los “pero”, “si y solo si” y demás condicionales que no termino de entender. Pareciera como si al cumplir con lo básico, y siguiendo algún enfermo libreto de un video juego, los niveles aumentaran hasta llegar al “game over” o, como en Mario Bros. “rescatar a la princesa”.

Lo mejor, no necesitaba ser rescatada, simplemente estaba perdida y, seguramente, solita, pudo haber salido.

¿Tengo yo que lidiar con tus temores?, ¿debo hacerme cargo de tu pasado cuando te dije que lo que me interesa es tu presente y hacer un futuro contigo?

¿Debo ser el codeudor de una inseguridad sembrada por una relación anterior? ¿te parezco que soy igual al jetón que te dejó por un vicio o peor aun, por otra? ¿tengo cara de huevón?

Claramente, sobra decirlo, aplica en ambas vías, ¿no?, es decir, “del mismo modo y en sentido contrario”.

Nunca entendí de tiempos pero si sé de momentos. Ir rápido o despacio es tan relativo como comerse el postre antes o después del plato fuerte: el final, su final, será el mismo.

Los momentos por su parte, si son de respetar. La disposición, la voluntad y el deseo no tienen condiciones y si llegarán a tenerlas simple, no existen. Uno con voluntad puede con todo. Hay días (meses, años, vidas) en los que simplemente no se quiere, no se nos da la gana.

¿Quieren una relación? Fácil: tengan una con ustedes mismos primero, “el amor propio, el mejor consejero en el amor”.

Sepan su rumbo, definan sus objetivos, tracen un camino y evalúen el momento exacto para recibir un compañero y muéstrenle ese camino, compartan y verifiquen si van para el mismo lado siempre cumpliendo lo básico antes mencionado.

No es tan complicado. Es saber qué quieres para tu vida, por tu felicidad y tranquilidad para así entender si puede, o no, ser vivida con alguien mas.

Y una vez lo decidan… vayan con todo y sin miedo.

Eso si, no hagan mal invertir el tiempo. No desperdicien una amistad en un experimento y mucho menos pierdan una persona valiosa por una triste inseguridad.

¿Vas a entregar tu corazón? ¿vas a permitir un corazón mas a tu lado? Defínelo antes de empezar porque, el amor,como todo en la vida, es una fiesta y un juego, uno en el que se gana o se pierde… y se pierde mal.

 

Germán Salcedo Cajiao

 

@germanchos

 

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