Aproveche su “verano”

Sexualidad_piel

Son las siete de la mañana del domingo, toda la ciudad duerme, bueno, los que tienen niños chiquitos no así como tampoco lo hace Lady Godiva (nombre cambiado, por supuesto). Me estaba invitando a desayunar.

La Godiva es una vieja amiga de la universidad. Durante toda su vida se preocupó por destacarse en todo con una gran virtud, sin necesidad de hundir a nadie ni envidiando a ninguno. Se graduó con honores, viajo, trabajó, vivió en otros países y volvió. Su éxito se mide en propiedades, acciones, títulos valor y demás activos.

No es una mujer fea, para nada, pero tampoco es una Miss Panela o similares, es decir, ella, coloquialmente, “aguanta finca”. Es inteligente, mucho y jodida, mucho mas. “Ya no estoy para estupideces”, dice cada vez que le hago perder el tiempo, según ella,  hablándole de amor.

Tuvo parejas, obvio si,  pero no funcionó. Un par de novios, un esposo, un par de “machucantes” y más recientemente un ‘fuck buddy‘.

Es que mijo, dice, eso es lo mejor. Pues te olvidas de ese cuentico del amor pero tener con quien desfogar, remató.

Su energía altamente negativa, su expresión brusca y el tratar a la gente como si le debieran me dejó pensando. Tradicionalmente no soy delicado al hablar, respetuoso si, pero no delicado, así que se la solté sin mas ni más.

Ve, Godi, estás veraneada, ¿no?

Puso su celular a un lado del plato en la mesa, se acerco a mi, me miro con algo parecido a una rabia triste y me dijo, “si, y más de lo que alguien puede aguantar”.

Su rostro se descompuso. Tiro su cuerpo con rabia hacía atrás dejando sus piernas descolgadas en una posición típica de quien no tiene ganas de nada. “Es terrible”, dijo mientras miraba al suelo.

Resultó ser que su fuck buddy, su tinieblo, su amigo especial o con derechos no lleno sus expectativas. Se esforzaba, dijo, pero nunca pudo sacarme un “hijueputa qué rico” esperanzador.

A cierta edad los adultos contemporáneos preferimos un buen polvo frecuente que muchos malos polvos furtivos, bueno, al menos yo si.

Y ese polvo frecuente no necesariamente desencadena una relación. A veces si y es maravilloso para quienes así les sucede, otras veces simplemente se trata de un intercambio amistoso entre dos amigos que se expresan de esa manera sin necesidad de enamorarse. La clave: debe llenarte completamente como amigo primero, como amante después. Se requiere talento y madurez para eso.

“No sé que hacer”, decía, “me hace falta”. Obvio, es una necesidad fisiológica como tener sed, hambre, sueño o deseos de ir al baño. Pero se puede administrar, las otras no.

Debes aprovechar el verano le dije, basado en mi triste experiencia, es un momento para que te encontrés con vos misma, que sepas de qué sos capaz, si lo que te gusta en verdad te gusta e incluso explorar.

Es un momento en el que el cuerpo se permite repararse del mal uso previo. Sacarse de la cabeza, alma y pelvis los malos polvos.

Podes recuperarte, aumentar autoestima y trabajar en vos. Tocarte diferente, estimularte diferente, investigar con curiosidad juguetes nuevos, aceites, libros, películas y, en tu intimidad, permitirte un ciclo de energía nuevo, un renacer de tu amor propio desde el deseo por ti.

No te desesperes, eso llega. Pero primero debes desearte mucho para darte a desear, saber qué te gusta y cómo te gusta para así mismo entregarlo y exigirlo, eso si, sin medirse.

El verano pasa pronto si no lo ves como la ausencia de sexo sino como una temporada de recuperación y prealistamiento.

Tienes razón, me dijo ya menos tensa y tomándose el último sorbo de su jugo de mandarina.

Salir como una loca a dárselo al primer idiota que me sonría no es la solución.

Puede que me quite el verano pero me deja la fría culpa y el malestar conmigo misma por culipronta y esa no soy yo, acotó sonriendo.
Hay que liberar esa energía, eso si, le dije, es importante aumentar la actividad física, bailar mas, correr mas, saltar y todo aquello que te brinde endorfinas. No te quiero regañona ni amargada, le dije. Me putió.
Salimos del lugar, ella de gancho, tranquila al saber que no es la única veraneada ni tampoco hay estadísticas de muerte por esa causa.

Un par de semanas mas tarde su verano terminó. Su autoestima y seguridad se habían elevado tanto que su atractivo aumento. Su energía estaba limpia y pudo estar más receptiva y abierta. Pudo salir de si para estar dispuesta a recibir.

Una cena de negocios derivo en un par de salidas mas hasta que el grito sagrado y el temblar de piernas obligatorio fueron una realidad.

Esta feliz, vive feliz, esta madurando su relación emocional y sexualmente.

Esta feliz porque entendió que veranearse no siempre es malo, el tema es entenderlo como una oportunidad, una para ser mejor.

 

Germán Salcedo Cajiao

@Germanchos

*Foto: factory261.com

Originalmente publicado en ConLaOrejaRoja.com en Agosto 31 de 2015

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