Hagamos una pijamada

¿Qué te parece si hacemos una pijamada? le pregunté sin consideración alguna, no sé, tal vez fui poseído por “una fuerza sobrenatural” o, fiel a mi, simplemente lo hice por lo natural de mi modo de ser.

pareja

Una pijamada -Sleepover para los refinados- no es otra cosa que una reunión con tintes de fiesta que se hacen entre niños y adolescentes en donde todos los invitados llegan en pijama y pasan la noche compartiendo actividades, juegos, música, guerras de almohadas, comida, películas y largas conversaciones.

Ay madure, dirán, pero, en el fondo saben que una pijamada es un muy buen plan, lo que pasa es que la falta de inocencia no nos lo deja ver con esa claridad con que la veíamos años atrás.

Hagamos una pijamada, te digo para qué.

Parto de un hecho fundamental, un plan de este estilo no es para todo el mundo y requiere cierta preparación de tipo mental así como un grado de confianza y madurez en la relación que les permita llegar a una intimidad superior a la que da un simple conteo de lunares o un inventario de cicatrices. Es pasar una noche juntos entre sonrisas y no necesariamente gemidos. Duro, pero necesario.

Será una noche para vos y yo, en pareja. Ponéte la pijama que mejor te haga sentir, no con la que salís a matar. Una de algodón, cómoda, flexible. Algo reveladora -primero muerta que sencilla- pero nada vulgar.

Tomaremos vino, un queso algún jamón. Veremos películas viejas. Me dirás tu favorita y lo mismo haré yo. No estaremos de acuerdo pero al final coincidiremos en que arrunchados es mejor.

La música podrá llegar, elección alegre pero poco guapachosa. Seguro saltarás en la cama, o quizá no, no lo puedo asegurar. Te bajaré de un almohadazo, con suavidad. Reiremos, estaremos sueltos.

Es probable que necesites un masaje. Ha sido un día largo, un mes duro. Te lo haré, finalmente sé cómo hacerlo y sé que lo esperas. ¿Aceite de almendras o crema?. Tu espalda estará en mis manos y tu piel en mi piel. Relajados, juntos y sin más que el gusto de darte gusto, de conocerte mejor, de saberte y sentirte bien.

Y todavía nos queda tiempo.

La noche se va uniendo a nuestra fiesta, la brisa llegará para recordarnos que el amanecer se acerca con su tibieza mientras que ella, sin limite, inunda la habitación de frescura, de un frío que invita al abrazo. Habrá uno o quizá dos.

Los parpados pesan, pero no queremos perder un minuto.  Vamos a conversar, vamos a interiorizar quienes somos en realidad sin nada más que el deseo de una larga noche para eso, para estar el uno en el otro… metafóricamente hablando, poder mirarnos a los ojos agradecidos por nuestra compañía, por lo que somos, por lo que hemos vivido y lo que vendrá.

Habrá miradas, comentarios y muchos chistes. Seguramente me contarás un par de secretos y con gusto compartiré mi intimidad con vos. Finalmente la noche es nuestra, para los dos.

La luz se apagará de un momento a otro y la cama se hará estrecha. Normal, porque ahora, por fin, tuvimos nuestra pijamada en la que, más que el cuerpo, dimos el alma y, con seguridad, será un plan ocasional pues a veces los cuerpos deben dejarse atrás para que lo que nos une se haga fuerte, se haga realidad y esa realidad, nuestra realidad, vendrá con un desayuno espectacular.

No suena tan mal, ¿verdad?

 

Germán Salcedo Cajiao

@Germanchos

*Foto: lookfordiagnosis.com

Originalmente publicada en ConLaOrejaRoja.com en octubre 18 de 2015

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