Sinceramente es así (creo)

ilusion

Un buen mago no revela sus secretos, eso te enseñan desde pequeño. Te hablan de cómo con una ilusión puedes, a través de un inocente engaño, cautivar a una audiencia para que te crean algo maravilloso, algo superior.

De eso nos hemos nutrido hasta llegar a los magos y magas del día a día, personas que, basadas en su encanto, en su elocuencia o simplemente en el engaño van por la vida construyendo ilusiones o, como diría el banquero, firmando cheques que no pueden pagar.

Ilusionarse es muy fácil, mas cuando se es tímido o miedoso. Las señales, como la biblia o las leyes, son de variada interpretación y, en su mundo, cada quien puede creer lo que quiera. A veces el mago (o la maga) no sabe que ha hecho el truco, es más, nunca lo quiso hacer en primer lugar. No es su culpa, la ilusión la venden todos pero el responsable de ella es quien la compra.

En la mente de cada quien cohabitan el deseo, el interés, la fe, las ganas y la razón. Ellas, como una gran familia disfuncional, no han elegido quien las gobierne así que se turnan el mandato de acuerdo a la situación. En mi caso, por ejemplo, hace varios años reina la razón y lo hace con fuerza, con frialdad.

Estas reinas temporales hacen que cada realidad sea vista con los ojos que ellas determinan para observar. Un gesto de amabilidad puede tornarse en un coqueteo; una mirada seria, educada y formal en desprecio y, por supuesto, un gesto amable en seducción. Cada quien, cada mundo, cada cabeza, cada realidad.

La razón se aleja muchas veces, es cierto y uno quisiera, porque me lo han dicho no porque piense igual, que lo que se necesita son zapatos de plomo y cabeza de tambor. Pero no, la razón ayuda, encausa el interés, administra las ganas, sostiene la fe y no deja morir el deseo…bueno, en caso de que funcione bien.

¿Cuántas relaciones o personas no han perdido por leer mal una señal? Por mi lado han pasado varias, algunas se han quedado, gracias a Dios, como grandes amigos y otras, por motivos que son de su entraña, se han ido o las he dejado ir. Lo justo, porque lo es, es que cada una de ellas se ha quedado marchado conociendo el porqué.

La educación, lo formal pero ante todo el respeto invita a la honestidad, a la cruda verdad, a la sinceridad. Si somos capaces de adular, lo malo, lo que no nos gusta también lo podemos enfrentar, ¿no? Considero que si.

Dios, con su fino sentido del humor, me hizo cabezón para eso, para que las cosas me las digan en la cara y, por ende, para que lo haga yo también. No existen mejores herramientas para facilitar la vida que ser sencillo, respetuoso, transparente y directo. Preguntar todo, suponer nada.

Así pues, en medio de la racionalidad, me permito ilusionarme como cualquiera, obvio ni que de palo y piedra fuera. Me permito creer en el amor como un gesto posible de solidaridad y compañerismo, como una expresión derivada de la pasión y el deseo de una compañía que, como vos, busca abrigo y soporte, no dependencia.

Puedo alimentar el deseo con saber que en cualquier momento me permitirás darme el gusto de darte gusto y con ello vivir el éxtasis sincero de la entrega sin limites ni barreras, porque estamos el uno para el otro, no el uno por el otro o con otros.Cuido mi fe porque aprendí a confiar y creer, primero en mi, luego en Dios, la familia, los amigos y luego los demás. Si, porque podré ser buena gente o “querido” pero de bobo no tengo un pelo.

Voy y digo sin problema lo que siento porque mi corazón quiere que mi boca sea la interprete de lo que el alma dicta y no le temo al qué dirás porque sé cuándo y cómo decirte las cosas para que no las tomes a mal, no te ofenda y mucho menos te haga ilusionar.

Además, acepto con gratitud la verdad pues, humildemente, conozco mis defectos y debilidades pues hace un tiempo los aprendí administrar (con dificultad). Soy una persona común y corriente, solo que me detengo a pensar, no en lo que es mejor para mi, sino lo que es conveniente para los dos.

Clave tener equilibrio entre un cuerpo que desea, un corazón que pide calor y una cabeza que, en conjunto, da y niega los pasos siguientes. La cautela es valiosa, es amor propio pero el miedo ya es una costosa exageración.

Ilusionarse en muy fácil, pero depende del mago que tengas al frente y, como yo no lo soy, he aquí mi secreto: háganlo todo con sinceridad.

Germán Salcedo Cajiao

@Germanchos

*Foto: elcabilo.com

Originalmente publicada en ConLaOrejaRoja el 02 de diciembre de 2015

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