¡No jodas!

Micrófonos (ir)responsables

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Atención, preparados que, en honor a la “libertad de expresión” voy atentar contra el buen nombre de alguien y de paso me voy a cagar en la imagen de una institución respetable. ¿El motivo? No tengo idea, simplemente se me ocurre que puedo hacerlo porque desde mi micrófono y con los más de muchos años que llevo en la radio lo puedo hacer, digo lo que se me da la gana.

¿Qué si tengo pruebas? Claro, alguien, que supuestamente estaba en el lugar de los hechos y a quien le pareció ver todo me lo contó. No, no puedo decirle quien, es mi fuente y las fuentes son sagradas, así sean imaginarias. No, no puedo comprobar que estaba ahí. ¿Eso importa? Le pregunto porque he vivido del rumor, del “me contaron” y me encanta el “aparentemente”, “probablemente” y el “me parece”, insisto, no veo el por qué preocuparme, mis palabras son mías así se las traguen mis oyentes sin cuestionarse. El hecho de que coman entero no es mi problema, ya le dije, yo digo lo que se me da la gana, invento lo que quiero y por eso me pagan.

Sí, sé que tengo una personalidad complicada, bueno, eso dicen, quienes me conocen saben que no soy así, lo que pasa es que en publico, ni a nadie, se lo van a decir. ¿Para que necesito ser respetado si prefiero ser temido? Claro, tengo el micrófono y lo uso como si de Thor fuera martillo. Tiemblen ustedes los que no tienen por donde decir nada y mucho menos, como yo, un patrocinio. De malas papitos, de mala mequetrefes.

Dame un minuto, tengo una noticia de última hora, un rumor del que no tengo que validar por fuente cruzada pero del que seguro se levantará un escándalo, uno de esos que me hacen reconocido como una voz polémica, como una voz que denuncia lo que mis ojos ven, o bueno, lo que me dicen que ven. Qué lindo, ni cuenta se dan.

¿Que si tengo algún interés? Claro que no, personalmente no, pero hay favores que me gusta hacer, gente a la que le debo, gente con la que me asocié en un negocio que necesito hacer crecer, no se tienen veinte años toda la vida, usted sabe, hay que ir sembrando un futuro. No, no es un multinivel, ¿cómo se le ocurre?

¿Que si pienso en las consecuencias de mis palabras? Sabe, a veces pienso en la gente que decidí tener entre ceja y ceja. Pobres. Pienso en sus familias, en su carrera profesional y en su imagen. No, no me interesa cómo se puedan sentir con lo que digo o busco que otros digan por mi, acá todos somos uno, un bloque para acallar a quien, de la forma que sea, dice la verdad mientras mis colegas y yo nos nutrimos de oyentes y lectores a punta de mentiras, ¿dije mentiras?, perdón, me excuso, es información sin confirmar. Si, claro, así y todo debe salir al aire.

Simple, necesito quien me escuche porque sino me olvidan y de eso no le doy a comer a los míos, yo tengo familia también. Ahora que lo pienso, es irónico.

¿Que si me preocupo? Para nada, ya le dije, estoy curtido en esto. Me conocen, conozco. No me dejan solo y en gavilla, mis colegas y yo,  podemos con todos. No creo que me vayan a demandar o exigir pruebas, que las pongan los que se defienden de lo que digo, ¿Yo por qué? Este es un país en donde podemos injuriar y calumniar a lo que venga, sin limites ni restricción. No hay cultura de la demanda y mucho menos la verdad tiene algún valor. La empresa para la que trabajo lo permite, es libertad de expresión y en últimas, si llegaran a demandarme los muy cobardes, pues les meto un abogado, conciliamos y al otro día arranco otra vez, hay que informar.

¿Pedir perdón?, ¿se enloqueció o qué? No hay la menor posibilidad de que eso suceda, estoy seguro de lo que digo, no lo he comprobado pero es mi opinión. ¿Cómo que no se puede insultar a alguien en una opinión? Claro que puedo, es más, puedo hacer que otros lo insulten también, para eso tengo audiencia, seguidores y micrófono y él, pobre tipo, él no.

*Aclaración: no tiene nada que ver con nada ni nadie, pero, como lo dijo Charlie, “es así la cosa”.

Germán Salcedo Cajiao

@Germanchos

*Foto: Radio Macondo

Originalmente publicada en ConLaOrejaRoja en enero 30 de 2016