corazón roto

Relación “Tipo B”

Relaciónes pareja

Hola, mi nombre es Germán y tengo un problema, soy relación “tipo B” y no, amiga(o) fanática(o) de “Crepúsculo”, no hablo de tipo de sangre, no, hablo de estatus sentimentosexual.

Es simple y no sé que adjetivo podría describirlas mejor, pero las relaciones “tipo B” con como los lado B de los LP de antes. En donde había, por casualidad, una buena canción, pero las demás eran, digámoslo, una muestra de la variedad musical del interprete o grupo sumada a , por qué no, uno o dos tracks de relleno.

Cuando estás en una relación que va por buen camino, de esas en las que lentamente pero con seguridad vas compenétrandote con tu pareja hasta ser uno en emociones, sentimientos y sensaciones decimos que estas en una relación “tipo A”.

Estas relaciones se caracterizan por amplio conocimiento uno del otro y de su entorno (laboral, familiar y de amigos) en el que, sin necesidad de muchas palabras se entienden mutuamente, prácticamente lo hacen con la mirada.

Son relaciones en las que parece que nada puede salir mal (y generalmente no lo hace) pues es tan abierta y confiada que se pueden decir y hacer de todo. Son relaciones maduras en los sentimientos y en lo sexual (a este punto ya han experimentado) y se conocen los gustos, los disgustos y claramente los puntos “vulnerables”.

Las relaciones “tipo A” no se construyen en una noche ni en meses tampoco. Olvídate del discurso de la conexión o del “no sé qué me paso contigo”, no, eso es la hormona hablando. En este punto, para ser relación “tipo A” la hormona tiene bozal.

Pero, claro que si porque la vida no es justa y cualquier cosa puede pasar, nadie te garantiza la eterna duración en una relación “tipo A”. Ellas se rompen, obvio, como las promesas y ciertos compromisos. No todas llegan al altar y algunas, tras coronar matrimonio, caen.

Normalmente, basado en testimonios más que estadísticas o estudios, las relaciones “tipo A” terminan por desgaste, infidelidad, monotonía, falta de comunicación o desamor y lo que conlleva.

De esa ruptura, a veces planeada a veces abrupta y hasta sorpresiva, quedan dos seres muy frustrados con una autoestima golpeada y con sed de venganza (o de eterna calma). Es ahí en donde los expertos en relaciones “tipo B” aparecemos en sus vidas.

Llegamos de la nada, a veces hasta estamos ahí desde siempre, el plan de amigo (friendzone si se quiere) nos funciona bien porque es sincero y abierto. Estamos ahí, de oídos y hombros dispuestos. En nosotros queda el rencor, el odio, la frustración. En nosotros muere la relación “tipo A” anterior, se diluye lentamente como bajando por un sifón tapado.

Lentamente vuelven las sonrisas y el brillo a los ojos y rostro. Con el tiempo van recuperando la confianza y creciendo la autoestima. Una mañana cualquiera se miran al espejo y descubren un nuevo ser, uno atractivo, uno dispuesto a comerse al mundo; un ser que es capaz de cualquier cosa porque el miedo se ha ido.

¿Qué sucedió? Pues estuviste limpiando, arreglando la casa, alineando los chacras y hasta mejorando la energía y paso tan de repente y de forma inesperada que no te diste cuenta.

Vivimos una relación corta pero intensa en donde pudiste encontrarte con vos mismo(a). Descubrir cosas nuevas de tu cuerpo y placer, redescubriste sensaciones y capacidades que tenés y que habías, por culpa de la cotidianidad, perdido.

Pasaste por las manos y cariño de un ser sincero que te valoró desde el minuto cero hasta el día en que decidiste volver a tu lugar de origen.

Esas son las relaciones “tipo B”, las que recuperan, las que alimentan, las que reconstruyen y llenan de animo así como de energía vital. Son relaciones cortas y muy valiosas. Relaciones llenas de sinceridad pero nunca de amor en donde los momentos memorables no incluyen disputas o peleas, al contrario, son encuentros llenos de pasión. Punto.

Y, como es de esperarse, morimos, como amantes, en el momento en que retomas el rumbo y regresas a formar parte de una relación “tipo A” para la cual te deseamos toda la fortuna del planeta.

Es claro que la meta es ser una relación “tipo A” pero, por mandato divino o no sé que maldición, estamos los que vinimos a componer, a mejorar y a permitirte felicidad.

Y no, no es de sentirse mal, no. Al contrario. No olvidemos que “a todo marrano le llega su diciembre”, es cuestión de esperar, de no buscar y de, oh si, estar dispuesto a reparar los daños de otros porque, ¿A qué vinimos a este mundo si no es a dar?.

Germán Salcedo Cajiao

@germanchos

*Foto: upsocl.com

Originalmente publicada en ConLaOrejaRoja.com en Septiembre 15 de 2015